miércoles, 4 de noviembre de 2015

“Ofrendas” en el día de muertos.
En estas ofrendas lo que mayormente se ofrece son alimentos, ya que se dice que los difuntos tienes necesidad del alimento humano para fortalecerse para su trayecto hacia el más allá, a su lugar de descanso. Estas ofrendas colocan  en el altar de muertos en el centro de la casa o se llevan a los panteones. La comida debe ser la que era de preferencia en vida del difunto y tiene que tener un aroma muy llamativo ya que los difuntos se “alimentan” principalmente del aroma.
Entre los alimentos que no deben faltar en un altar podemos mencionar Naranjas, mandarina, manzana, caña, verduras como el chayote, el elote, dulces como calabaza, camote, arroz con leche, platillos de comida como mole, asado, tamales, arroz, frijoles, gorditas rellenas, atole, pan de muerto champurrado, chocolate, café, aguas frescas, cigarros e el indispensable aguardiente para los que eran borrachitos en vida. La ofrenda se adorna con arcos de ramas verdes o platas de plátanos, acompañados de las imágenes de los santos que son devoción familiar y fotografías de los seres queridos muertos.
Mi abuela cada año le rinde homenaje por estas Fechas rinde homenaje a los familiares que ya no están con nosotros y hasta los que eran los consentidos en vida lo siguen siendo de muertos, a veces me da un poco de celos, digo yo aún estoy aquí; talvez debería aprovecharme. Cuando muera, quiero que me pongan en mi tumba lo que más me gusta, no deben faltar los tamalitos, el mole, unos chilaquiles verdes bien picosos, manzanas, unos pedazos de sandía, naranjas, y la especialidad de mi Madre las calabazas en dulce.
Cuenta mi Madre que cuando ella estaba chiquita siempre acompañaba a la abuela a la tumba del abuelo que se había muerto cuando ella era muy chiquita, dice que la abuela en vez de llevarle tequila o aguardiente  le llevaba aguas frescas, la abuela no seguía la tradición de ponerle al difunto lo que más le gustaba, el abuelo era un borracho de primera, por eso la abuela lo quería “fastidiar” y decía “el viejo debe estarse revolcando de coraje porque no le cumplo su capricho” . Eso si le ponía sus gorditas de nopales para que no se “muriera” de coraje.

Me parece que los mexicanos  tenemos  tan vivas nuestras tradiciones y las seguimos transmitiendo a nuestros sucesores. Es muy importante que nos sintamos orgullosos de lo que somos y de lo que representamos al mundo entero

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